Hoy ha sido un día extraño los trabajos de recogida (Tabacalera aparte) casi han terminado. Así que hemos estado todo el día tirando materiales de deshecho, y sobretodo entregando todo el atrezo que debíamos devolver. En su día yo apenas recogí nada de todo esto, así que estos días ha sido cuando he conocido a un montón de gente particular, la mayoría anticuarios, restauradores, coleccionista, en definitiva todas aquellas personas que disponen de objetos y artilugios de los años setenta, y en algunos casos mucho anteriores. En todos los casos gente curiosa y un poquito friki. Por hacer una clasificación, la mitad son anticuarios y restauradores de toda la vida, y la otra mitad es gente que llevaba otras vidas, con otros empleos, y en un momento determinado eligieron dejar todo y retirarse a un lugar apartado, para llevar una vida sencilla, sin estrés, recogiendo muebles antiguos y restaurándolos. Es curioso que en este gremio se concentre tanta gente así.
A última hora del día hemos subido a Artikutza (sí Artikutza de nuevo) el bueno de Haitza entregar algunas cosillas que teníamos pendientes. Está precioso todo aquello con las hojas ocres del otoño. Y como os comentaba estos días, se ve con añoranza visitar una localización tiempo después de haber acabado. Supongo que ya será así siempre que vuelva, no importa los años que pasen, Artikutza siempre será aquel lugar que...
Hoy que termina la semana permitidme que os presente a Haitz, que ha estado estos últimos 5 días conmigo desmontando todo. Un tío muy sanote con el que he compartido ratos agradables, y muy interesantes en algunos casos. Baste deciros que entre otras cosas, Haitz ha sido arrantzale y me ha contado mucho de cómo es la vida de un pescador en alta mar.
Lo decía Puchú el otro día, una de las cosas que molan del cine, es que constantemente estás conociendo gente nueva, y entre toda esta gente siempre hay unos cuantos muy interesantes.