Hoy otra vez una paliza de espanto. Estoy muy cansado. Son las 12 de la noche y acabo de llegar a casa. La verdad es que con la dinámica que llevamos al desmontar (ya pasó con Artikutza) no me importa en absoluto terminar de trabajar esta semana.
He comenzado pronto, y ya a la mañana hemos tenido meneo cambiando las paredes de los decorados de tabacalera, para dejarlos listos para el sábado. Están bien pensadas para moverlas, pero entre soltar las sujecciones, moverlas (pesan bastante), y volver a sujetarlas, es un rato duro.la paja del demonio
Luego a la tarde hemos ido a Arantzeta para terminar allí. Colocar una reja, pintar media fachada, cambiar cositas, soltar unas farolas... vamos que para cuando hemos comenzado a cargar la paja, era de noche, y estábamos fatal. Y luego, aún hemos tenido que ir a Elgeta y a Zumárraga a devolver cosas. Demoledor.
Todo trabajo del que no se ve, del que no se sabe, del que ni se piensa que se lleve a cabo, del que ni siquiera sirve para nada visible en la peli. Sólo dejar las cosas como estaban antes del paso de la tropa, y esto a veces no es sencillo.