Diario de una peli ::
Día 11 A toda máquina
Esta mañana apenas he podido estar en la oficina, he ido de nuevo a Artikutza, allí la construcción va a toda máquina.
Otra anécdota aquí, el lugar donde ahora mismo Iri y compañía están montando uno de los cuartos de baños de la película es el lugar donde entrenaba Urtain, para el que no lo sepa, posiblemente el boxeador más importante de la historia en este país. En la foto podéis ver el lugar, y lo que véis en la pared, es lo que queda de donde colgaba los aparatos con los que entrenaba. Esto es historia.
Ya avanzada la tarde he vuelto por la oficina, y era un gran hervidero de gente. Ya está por aquí prácticamente todo el equipo, las llegadas más celebradas para mí, dos viejos conocidos: David Acereto, el cámara de la peli, y Bab, nuestra script. Han llegado también los ingleses, que son los de sonido y maquillaje. Y estaban los actores por ahí, incluido Gary. Será que soy nuevo en esto, pero no me acabo de acostumbrar a verle por ahí dando vueltas como si nada...
Hoy de nuevo, tengo una paja mental, de esas de las mías, que me apetece contar. Veía el otro día Ghost Dog de Jim Jarmusch, y hoy he estado viendo Doce monos de Terry Gilliam. 
Cada una de su padre y de su madre, poco o nada tienen que ver la una con la otra, pero ambas me han despertado sensaciones similares. Jarmusch en su tono habitual de ejercicio reflexivo metafísico-trascendente (a no ser que nos esté vacilando conscientemente, que es algo que me dió por pensar el otro día), "El camino del Samurai" nada menos, citas filosóficas, el sentido de una vida ... Gilliam en un ejercicio, frecuente en la ciencia ficción, de paradojas temporales, con toques de reflexión sobre la locura, la muerte... Pues nunca me había pasado antes, pero este tipo de propuestas, me empiezan a parecer propuestas vacuas. No sé porque, me parecen ejercicios racionales, filosóficos, intelectuales, o como queramos llamarles, bastante fríos e carantes de importancia. No sé si es que me estoy volviendo un poco gilipollas, para yo, ahora, creo que las únicas historias que valen algo de verdad, que merecen la pena, son las historias que hablan de la gente, de su vida, de sus alegrías y sus desdichas. Creo que poco sentido tiene hacer disertaciones abstractas sobre metafísicas, condiciones humanas, la lenta evolución del cosmos... Repito que igual es que me estoy volviendo un poco gilipollas, y que dentro de algún tiempo igual pienso que esto que digo son chorradas. Pero de momento, creo que es mejor dedicar los esfuerzos a, como decía, hablar de las personas, de sus vidas. Creo son las historias que merece la pena contar.

astrocity dijo
apoyo tu comentario al 100%, no creo que te estes volviendo gili ( mas todavía ), al igual que tu pienso que en las cosas pequeñas, las de cada día, esta relamente la miga de nuestras vidas, y no lo que nos quieren vender.
Hay tantos heroes anónimos con los que cada día nos cruzamos....
Lo de Urtain, un puntazo...llevale a Gary el año uno de Batman y que te lo firme...luego me lo pasassssssssssssssssssssssssssssss...es el mejor Gordon que habrá nunnnnca
27 Julio 2005 | 08:36 AM